Una banca pública
La banca pública:
más necesaria que nunca
De la banca donde siempre ganan los mismos, a la banca donde ganamos todos.
Un país no puede depender en exclusiva de la banca privada para garantizar derechos básicos como el acceso al dinero en efectivo, el crédito a la economía real o la cohesión territorial.
Frente a la concentración de los grandes bancos, la alternativa es posible. Si recuperamos una banca pública, ética y de proximidad le damos la vuelta al juego: pasa a ganar la banca de la gente.
Ganamos todos.
¿Por qué una banca pública?
El acceso a los servicios bancarios no es un privilegio, es un derecho.
Hoy en día, no tener cuenta bancaria ya no es una opción, sino un factor de riesgo de exclusión social. La inclusión en el mercado laboral formal, el cobro de prestaciones o el pago de servicios básicos no son posibles sin ella.
Cuando el mercado privado se rige exclusivamente por criterios de lucro y abandona partes enteras de la población por «falta de rentabilidad», el Estado tiene la obligación de intervenir y garantizar la inclusión social y territorial.
Frente al abandono rural:
Municipios enteros, en proceso de despoblación, se quedan sin alternativas físicas para gestionar su dinero.
Frente a la brecha digital:
Personas mayores y colectivos vulnerables quedan excluidos por la digitalización forzosa.
Para financiar la economía real:
Canalizar crédito accesible hacia la vivienda, la agricultura, la industria local y la transición ecológica.
Para garantizar el acceso universal:
Operar donde la banca privada se retira por «falta de rentabilidad», sin dejar a nadie financieramente marginado.
Historia de un desmantelamiento:
Cuando la banca pública funcionaba
En los años 90, todo ese tejido se agrupó en Argentaria: una corporación pública saneada, rentable y con más de 1.300 oficinas. Su integración en BBV en 1999 no respondió a un fallo económico, sino a una decisión política que nos dejó sin un instrumento estratégico público.
España, una anomalía en Europa
Mientras la mayoría de países europeos cuenta con sólidas bancas públicas de desarrollo y proximidad, en España la banca pública es marginal.
El Instituto de Crédito Oficial (ICO) carece de red de oficinas y personal, y se ve obligado a operar a través de la banca privada – que cobra comisiones, capta clientes y deriva sus propios riesgos a las arcas del Estado.
La Caja Postal:
La infraestructura que ya existe. Solo falta voluntad política.
La recuperación de la Caja Postal no es una propuesta nostálgica ni un experimento improvisado; es la reactivación de una institución de derecho público que ya demostró ser una de las herramientas de ahorro e inversión más eficientes de España.
Dato clave de eficiencia: en 1987, antes de su integración en Argentaria, la Caja Postal alcanzó un ROE del 39,61 % – superando la rentabilidad de todas las cajas de ahorros y de los 7 mayores bancos privados de la época.
No requiere construir una red desde cero. España ya cuenta con la infraestructura pública más capilar del país: Correos.
La Banque Postale (Francia), BancoPosta (Italia) o PostFinance (Suiza) demuestran que la banca postal funciona y hace sostenibles las redes públicas de correo.
– 1987 –
La Caja Postal alcanzó
%
ROE
Puntos de atención
Erradicación de la exclusión
Presencia bancaria donde la banca privada cerró.
Oficinas digitalizadas
Bajos costes operativos
Sin necesidad de gastar en inmuebles o nueva infraestructura.
Empleados
Cercanía y confianza
Personal con vocación de servicio público y arraigo territorial.
¿Qué ganamos con una Caja Postal?
La ciudadanía
Acceso a un servicio esencial a precio justo:
Cuentas, depósitos, tarjetas y transferencias sin comisiones abusivas.
Atención presencial y de confianza:
Trato humano a través del personal de Correos, mitigando la brecha digital.
Eliminación de la exclusión territorial:
Presencia garantizada en los municipios que hoy no tienen sucursal o están en riesgo de perderla.
El país
Aprovechamiento de infraestructura pública:
Máxima eficiencia operativa usando la red y el personal ya existentes.
Reinversión local:
El dinero captado financia el desarrollo local, no la especulación.
Un fondo de desarrollo regional:
Los beneficios se destinan a reservas y planes de reequilibrio territorial, no a dividendos privados.